Una sola noche también puede dejar memoria

Una noche puede parecer poco tiempo para construir un recuerdo.

Para un hotel, precisamente por eso, puede ser suficiente para demostrar hasta qué punto su identidad está bien construida.

Hotels.com señala en sus tendencias Unpack ’27 que el 79% de los viajeros tiene previsto reservar al menos una estancia de una sola noche durante el próximo año.

Las búsquedas de este tipo de escapadas han aumentado además casi un 10% interanual.

Pero hay otro dato que me parece especialmente interesante: el 56% de los viajeros afirma haber reservado ya un hotel únicamente por su atmósfera o su estética.

La estancia se acorta.

La importancia de cómo se siente el lugar, no.

Huésped en la terraza de un hotel frente al mar al atardecer, entre cortinas de lino y luz cálida

Cuando el tiempo se acorta, la identidad importa más

En una estancia larga, el huésped tiene tiempo para descubrir un hotel poco a poco.

Puede encontrar sus rincones, entender su ritmo y empezar a reconocer pequeños detalles casi sin darse cuenta.

En una sola noche todo ocurre mucho más deprisa.

Llegada. Habitación. Cena. Descanso. Desayuno. Salida.

La propiedad tiene menos tiempo para contar quién es.

Por eso una identidad clara no debería depender únicamente de un logotipo o de una gran declaración de marca.

Tiene que sentirse.

El hotel también puede ser parte del destino

Que más de la mitad de los viajeros haya elegido alguna vez un hotel por su atmósfera o estética dice mucho de cómo está cambiando hospitality.

Ya no elegimos únicamente dónde dormir.

Elegimos cómo queremos vivir esas horas.

La arquitectura, los materiales, la luz, el paisaje, la música o un determinado aroma empiezan a formar parte de la decisión.

El hotel deja de ser simplemente el lugar desde el que conocer el destino.

Puede convertirse en una parte importante del destino.

Los pequeños detalles trabajan más rápido

Cuando solo disponemos de unas horas para construir una experiencia, algunos detalles adquieren todavía más importancia.

Lo que el huésped encuentra al entrar en la habitación.

Algo que utiliza durante la estancia.

Un pequeño ritual.

Una textura.

Un objeto vinculado al paisaje o a la historia del lugar.

No porque haya que llenar el hotel de cosas.

Precisamente al contrario.

Cuanto más corta es la estancia, más importante es elegir bien qué merece estar allí.

Lo que sale del hotel puede prolongar la estancia

Hay objetos que terminan en la maleta y dejan de pertenecer únicamente al hotel.

Es ahí donde el gifting puede convertirse en algo mucho más interesante.

La estancia puede haber durado una noche.

Pero una pieza útil, bonita y profundamente relacionada con el lugar puede seguir apareciendo en la vida del huésped durante mucho tiempo.

Un abanico de lujo a medida, un textil, una pequeña pieza sensorial o cualquier otro objeto no debería elegirse simplemente porque podemos personalizarlo.

Debería existir una razón para que esa pieza pertenezca a ese hotel.

Entonces deja de ser un regalo más.

Se convierte en un fragmento de la experiencia.

Caja de bienvenida abierta con flores de azahar, una pieza textil y un abanico en su estuche

No necesitamos más cosas

Una experiencia memorable no tiene por qué estar llena de estímulos.

Puede ser todo lo contrario.

Un gesto de bienvenida bien pensado.

Una pieza en la habitación.

Un detalle junto a la piscina.

Un aroma asociado a un momento concreto.

La pregunta no debería ser cuántas cosas podemos añadir.

La pregunta debería ser cuáles merecen formar parte del recuerdo.

Una noche puede durar mucho más

Quizá no recordemos cuántas horas pasamos exactamente en un hotel.

Pero sí podemos recordar la sensación al entrar.

Una vista.

Una conversación.

Un determinado olor.

La luz de una terraza al final del día.

O aquella pieza que meses después seguimos utilizando en casa.

La duración de una estancia y la duración de un recuerdo no tienen por qué parecerse.

Y ahí existe una oportunidad enorme para hospitality.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las estancias de una sola noche son relevantes para la experiencia de huésped?

Una estancia más corta deja menos tiempo al hotel para comunicar su identidad. Por eso la atmósfera, el sentido de lugar y los pequeños puntos de contacto adquieren todavía más importancia desde la llegada.

¿Cómo puede un hotel crear una experiencia memorable en una estancia corta?

Una estancia memorable no necesita más objetos ni más branding. Una atmósfera clara, una bienvenida distintiva, detalles sensoriales relevantes y unos pocos puntos de contacto bien elegidos pueden generar un recuerdo mucho más fuerte.

¿Puede el gifting prolongar la experiencia después del check-out?

Sí. Cuando un objeto útil está realmente conectado con la propiedad, el destino o su historia, puede seguir recordando al huésped la estancia mucho después de haberla terminado.

¿Qué tipo de objetos pueden formar parte de una experiencia de huésped?

Dependiendo de la propiedad, puede ser un abanico de lujo a medida, un textil, un bolso, un detalle sensorial u otro objeto útil desarrollado específicamente alrededor de la identidad del hotel y de la experiencia que quiere crear.

Nota de fuente

Este artículo parte de los datos de Unpack ’27 de Expedia, Hotels.com y Vrbo. Hotels.com señala que el 79% de los viajeros planea reservar una estancia de una sola noche durante el próximo año y que las búsquedas de este tipo de estancia han aumentado casi un 10% interanual. La investigación también indica que el 56% de los viajeros ha reservado un hotel por su atmósfera o estética. El estudio de terceros fue realizado por OnePoll entre 26.000 adultos de 16 países.

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La experiencia empieza antes del check-in: diseñar cómo queremos que se sienta el huésped